Amistad

La ciencia del placer: por qué nos gusta lo que nos gusta

Buscamos placer en 184954

La felicidad no es un estado emocional concreto, es una forma de vida. Hay personas que se han topado con numerosos baches a lo largo de su vida y son felices. Otras, por el contrario, han sido siempre unos privilegiados, lo han tenido casi todo y aun así, declaran no ser felices. Ser feliz pasa por tener un sistema de valores muy bien amueblado, enfocarnos en el momento presente, amarnos de forma incondicional y saber apreciar lo que poseemos. Todo lo que acabamos de enumerar va de la mano. Así, si nos esforzamos por cambiar nuestra filosofía de vida, que en buena parte de nosotros es bastante quejica, y adoptamos esta mirada alegre de la vida, nos percataremos de cómo podemos encontrar la felicidad exactamente donde queramos. Si esto fuera así, existirían dos tipos de personas: las que llevan una vida envidiable y son felices y los que carecen de todo y son infelices. Pero la realidad es no es esta.

Empero esos mismos automatismos pueden jugar en nuestra contra si no tomamos consciencia de ellos. El hecho de ejercitarlo es doloroso. Y pensar requiere ahínco. Placer Con placer nos referimos a todas aquellas cosas que nos generan, por sutil que sea, alguna efecto placentera o de satisfacción. Comer poco rico también puede provocar placer. O en algunas personas, comer en grandes cantidades, es decir, la sensación de llenarse. En general, el cerebro suele «premiarnos» con micro placeres con detalles muy sutiles.

De hecho, determinadas formas de obtener placer pueden terminar con nuestra felicidad. Es como si cada uno de nosotros tuviéramos un perfil muy concreto en el que caben un conjunto bastante variopinto de elementos, dando precisamente faceta a esa conjugación particular. Dentro de ese universo, late el placer. Podríamos entender el placer como esa efecto -por lo tanto, elemento subjetivo- accionista a lo positivo, a la exaltación y que en muchas ocasiones nace de la satisfacción de una apremio o deseo. Es decir, el placer estaría muy relacionado con el alivio pero también con la ambición. Y, sin embargo, son muchas las personas que parecen encontrarlo también en levante lugar: hablamos del sadomasoquismo.

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