Amistad

7 mitos sobre los hombres que la ciencia confirma que son ciertos

Como conocer el hombre 757048

Gestion Emocional Cuando era una adolescente tenía ya confeccionado el traje que llevaría mi hombre ideal. Ese hombre había de ser extremadamente cariñoso pero no pesado, atractivo pero no promiscuo, sensible pero muy masculino. Activo, pero con una actividad dirigida por y hacia mí. Yo tenía que ser el centro de su vida, por supuesto, pero a la vez él tenía que tener una vida propia, rica y plena. Para el traje que debía llevar mi hombre perfecto, yo tenía que ser el centro de su vida, pero a la vez, él tenía que tener una vida propia, rica y plena.

He querido operarme el pecho desde que tenía 17 años: sentía que tenía un pecho raro, sin una faceta redondeada y bonita. Lo cierto es que nunca sentí gran inseguridad o complejos por la forma de mis pechos; no es algo que me haya impedido hacer mi vida. Empero sí es verdad que nunca me he sentido totalmente satisfecha con ellos. Hace poco empecé a investigar sobre las mamas tuberosas, y descubrí que era muy probable que mi brete fuera ese. Aunque pueda parecer abracadabrante, tomé la decisión durante el exilio. Sentí que había llegado el edad en mi vida de cambiar aquello con lo que no estaba acorde. Mis senos se caracterizaban, como suele ocurrir con las mamas tuberosas, por ser muy picudos; como si no hubieran terminado de desarrollarse del todo. Al no tener polo inferior, se trataba de senos muy pequeños y constreñidos, con esa forma tan rasgo de pico. Las areolas y los pezones también eran excesivamente grandes.

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